Variación de un soneto iii

Variación de un soneto iii


¡Vedla aquí.! Que linda, que delicada.
¡Vedla aquí.! En estas mis palabras.
Sin trucos, sin milagros ni cadabras.
Aquí sola, sonriendo y callada.

Que elegante y que traviesa.
Que provoca un gusto repentino
que hace girar y a veces tiesa
mas que la rubia flor del espino
hasta caer por ella de una pieza.

Y guiña cuando va en volcada
dando furias para que le abras
las puertas y  ventanas ya trabadas
y quebradas por ella a su llegada.

¡Ay.! Que linda es mi mala suerte.

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